Expectativa VS Realidad: Mi historia con las inmobiliarias

Ok. Este post no es para generar para "embroncarse", ni un manifiesto víctimista. Es sólo una para que no te sientas solo cuando estés frente a una situación similar: el licuado de una mezcla de indignación, coraje y culpa inducida. Es más bien, algo así como el "me lo debo" del periodista.

Mi historia con las inmobiliarias no tiene final Disney. Había decidido de una vez por todas contratar el servicio de uno de las inmobiliarias de más renombre, y entre los tres departamentos que me ofrecieron, salió elegido el más caro pero de mejor aspecto. Estaba cansada de buscar y buscar y de encontrarme con cientos de requisitos irrealistas, pero en fin. Aguanté los 30 días de trámite, los exactamente $14.430ARG ($1558,32 USD cambio oficial de hoy 21/08). En mi ciudad hay tres grandes líos a la hora de buscar departamento: que tengas hijos, animales domésticos, o que seas humano.
Leí cientos de quejas en internet. Más allá de parecer absurdas, era cierto: no podías alquilar con niños, con ningún tipo de animal domésticos, sin placares, sin muebles grandes, no a estudiantes, tu suelde debe superar cierta cantidad, tres garantes (...).
Mis conversaciones con amigos y conocidos me habían hecho desear con profundas ganas terminar de una buena vez por todas sin gritar. Asumir, asumir...
En fin, reuní todas las condiciones, movilizandome, movilizando, obviando. Me tragué el absurdo contrato, sabiendo que dejaba todo atrás con tal de poder tener certeza de que podría llegar a casa y dormir tranquila en las siguientes semanas, trabajar en mi tesis en paz.
Presupuesto en mano, plata en mano. Mudanza lista. Últimos arreglos del nuevo dpto, no listos. Tolerancia a tope, paciencia en mano. Terminemos todo esto de una vez, pensé. Al diablo los últimos arreglos, voy a enviar fotos del estado del dpto, me trago con calma todas estas pequeñeces y listo... ya voy a estar en paz.
Firmé el contrato y lleve mis cosas. Por supuesto el presupuesto verdadero empezaba a aparecer. ¿Qué no le dijeron que desde que seña el dpto ya debe abonar el alquiler? A ver, me preguntó yo pensé: ¿Qué culpa tengo de que demoren en "hacer los trámites"? Pero bueno, me tragué eso también. Sabía que además de hacer de "agilizadora" de gestiones, y darle datos de horarios de establecimientos municipales a los agentes de la inmobiliaria para que se apuraran, ya estaría en paz. En fin, aún me restaba preocuparme por trasladar cable, internet, instalar la luz, hacer cambio de direcciones en el banco, telefóno, etc. Realmente, sólo quería terminar con aquello y tener mi día feliz, levantarme y saber que todas las gestiones estarían listas y fin.
Llegó mi día feliz. Y duró exactamente una semana.
A las tres semanas de vivir allí, me llamaron a mi trabajo de la inmobiliaria para decirme que la vecina de abajo tenía filtraciones en su dpto y que si podía ir a abrirles a los de la administración del edificio. Para terminar rápido dije que lo haría al día siguiente apenas ellos pudieran. Llegaron: Había que picar el piso para ver cuál era el problema. Llegaron: había sacar las cañerías internas, cambiarlas y por ende cambiar todo el piso. Llegaron: había que seguir picando el piso, porque no sabían donde era el problema. Llegaron: había que picar la columna de la pared porque no sabían donde era el problema. El problema era que todas las veces que "llegaron", nunca llegaban a tiempo.
Finalmente, yo tenía días de levantarme 6AM para llevar a mi gato fuera del lugar, porque otro mal trago, fue saber que era una criminal por tener a mi gato en el edificio. Como explícitamente había solicitado dptos que acepten animales, recibí esta respuesta:

Volvía para las 7am, levantaba todos los muebles, 7:30 salía a comprar víveres. Estaba 7:50 en casa para que llegaran a las 8am como quedamos. Llegaban, sí. 11:30, 9:00, 10:00. Bajaba, subía, recibía gente, miraba como manchaban las paredes, picaban, movían mis cosas. Me tragaba todo, apelaba a mi costeñidad, ponía una buena música y sonreía. Tenía que comprar comida corriendo. Iba a trabajar. Volvía 23:40 y me ponía a limpiar, suplicando mentalmente que fuera la última vez.
Quedé cientos de veces como la más agufiestas de la historia. Pedía constanmente favores a amigos, mientras que hora tras hora, notaba cada vez más como mis horas de investigación, entrevistas, y en fin, ¿vida?, se iban consumiendo, para ser "la vigilanta" de la obra.
Mi paciencia no pudo más cuando me enteré que el daño fue producido por un "arreglo" previo que no terminaron de hacer, así que solicité un lugar temporario a la inmobiliaria mediante una carta documento detallando todo lo que estaba sucediendo. Al día siguiente se comunicaron conmigo, ¡Oh Sorpresa! 8am!* para arreglar el asunto.
¿Cómo arreglar el asunto? La solución de la inmobiliaria fue que el dueño no me cobrara el mes de alquiler. Ojo, con un tono de gran favor. Respondí que accedería sólo si es que no pasaba de ese mes y si dejarían todo en orden "Obviamente se te va a dejar todo en orden, el piso, las paredes, todo".
Nos pusimos de acuerdo para que viniera el dueño del lugar. Apareció con su esposa. Él señor muy amablemente me dijo que lo haría, justificandose con una serie de excusas que francamente ya no quería escuchar. La señora por otro lado, vomitó una serie de comentarios, que jamás me sentí más cuestionada en mi vida. "Escúchame un poquito... ¿tenías que hacer una carta documento? ¿qué vos no sabés lo que es hablar?". En un intento por justificar mis penurias dije que intenté. Cuando me dijo "me sorprende que la inmobiliaria haya hecho eso..." a lo no te creo ni de broma, decidí escuchar sus gesticulaciones a lo cine mudo. Me cuestionó tanto, que hasta llegué a sentirme una "problemática sin sentido". Me di mucho coraje conmigo misma. ¿Cómo podía ser que después de todo yo fuera la culpable de toda la situación?. Me dieron una hoja con un "convenio" para justificarse y "anular la carta documento", cuando sugerí consultarla al menos con un abogado, la señora murmulló "¡Sí querés andaté!". Lo haría, pensé, sin tan sólo supiera todo lo que ya me tragué.
Hoy finalmente, luego de 16 días el señor aguantar polvillo, timbres, gente extraña, finalmente se terminó de poner el piso (o más bien una lámina de vinilo), me dijo que todo había terminado con una sonrisa amable. Me tranquilicé y llamé para preguntar por los últimos arreglos que no había conversado con el dueño, como la pintura... después de todo, yo puedo pegar las cosas que dañaron me dije a mí misma. "¿Pintura?" parecía que hablaba en chino mandarín. "Pasale una esponjita", me dijo. Me dejó en claro finalmente "que el dueño llegaba hasta ahí". Colgué llegué a mi casa, y encontré el desmadre de la albañilería. Es hora de trabajar, otra vez... sí, porque trabajar para pagar el alquiler no es suficiente. Antes debo solo escribir algo.

*-$8.957 de inmobiliaria
-$700 instalación de aire
-$300 traslado de cosas
- $490 instalación de cable+internet
- $383 instalación de luz
-$3300 pago de salida
- $300 trámites de escribano
*Referencia -Sueldo básico Argentina: $6.060

EXPECTATIVA...



REALIDAD...








Ñembo "socióloga" gúau.


En la cocina de sentidos de esa academia, terminamos sumidos en una red de formación discursiva de los conflictos epistemológicos de, dice que, un meollo de personajes formativos. Somos sus temores y sus victorias. Somos las discusiones de sus pares. Somos la voz del dilema de nuestra campo de estudio.
Somos.
Y a veces no nos dejan ser.